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Salida nocturna,¿te vienes?

 
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ReMik
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Registrado: 07 Abr 2006
Mensajes: 1
Ubicación: Que mas da

MensajePublicado: Vie 07 Abr, 2006 2:58 pm    Asunto: Salida nocturna,¿te vienes? Responder citando

¡Joder! ¡Ya es mala suerte! Eso era lo que me repetía una y otra vez mientras empujaba la bici cuesta arriba. Ahora podía ver el resplandor de las luces del puerto a lo lejos, sin duda era una noche sin apenas nubes en el horizonte, una noche en que invitaba a pasear con la familia por el puerto, en las que, sin querer, se descubría a las parejas en la arena de la playa, mientras se amaban apurando los últimos segundos del permiso paterno de ella. Sin embargo tú seguías allí, en mitad de la noche, perdido en el monte y tratando de encontrar a tus compañeros de la nocturna:
-“¿A quien se le ocurrió la brillante idea de hacer una ultima bajada?”-.
Observas tu cadena rota de a través de las sombras que te proporciona tus luces dobles ‘smart’, mientras exclamas una maldición entre los dientes que intentas reprimir sin demasiado éxito, al ver que cuando llegas a lo más alto no encuentras a nadie más:
-“¿Dónde están estos?”-.
Acabas preguntándote que cojones estás haciendo aquí, como se te ocurrió unirte a esta salida nocturna, con lo a gusto que se está en casa:
- “Ahora Inés estaría preparando la cena, mientras yo termino de arreglar los papeles de la oficina”-.
De repente lo viste:
-“¡EH! ¡ por aquí!”-.
No lo dudaste, te montaste en tu flamante sillín Selle Italia, que recibiste ese mismo mes y dispuesto a dar caza a tu “salvador” te lanzaste pista abajo tras él:
-“Solo necesito arreglar la maldita cadena, ¡quiero volver a casa! Ya he tenido bastante por esta noche”-.
Aun sabiendo que nunca fui muy bueno bajando, arriesgándome sin tracción en los pedales me encaminé detrás de aquel ‘biker’, lo cierto que no me sonaban sus ropajes:
-“¿Quién sabe, éramos mas de una veintena los que nos juntamos esa noche de primavera y no los conocía a todos”-.
De repente y cuando creí que iba a detenerse para señalarme el camino, abandonó la pista principal para meterse por un sendero entre matojos. No conocía muy bien la zona y aunque no hace mucho que ruedo por estos parajes, nunca recordé que hubiera por aquí alguna alternativa al camino principal. Lo que en un principio parecía una bonita senda que bajaba a la ciudad, se iba convirtiendo en un camino cada vez mas angosto, tanto su dificultad técnica, como la inclinación del terreno cada vez iba más en ‘crecendo’, pero no era eso lo que mas me preocupaba, mi guía cada vez se alejaba mas de mi y cada vez me resultaba menos familiar su manera de montar y de sortear las “trampas” del camino:
-“¡Era un autentico ‘crack’!”-exclamé.
Opté por arriesgar mas de la cuenta, lo que en un principio parecía un suave descenso, se estaba convirtiendo en una bajada desenfrenada:
-“Pero ¿porque no parará? no hay prisa, y menos de noche”-.
La rueda trasera derrapó en exceso y casi hizo que me despeñara barranco abajo. Por mucho que gritara, parecía no oírme, al contrario a cada instante parecía alejarse más y más.
Sentí las caricias de zarzas y enredaderas en sus piernas pero, no era lo que más importaba en ese momento, ahora lo que ocupaba su mente es no quedarse “tirado” en mitad de la nada, con la cadena rota y la cabeza abierta contra una piedra. Oía como la horquilla delantera hacia tope cuando trataba de pasar por encima de alguna de las piedras del camino y como la suspensión trasera trabaja a marchas forzadas cuando bajaba hasta las profundidades de los regueros formados por las primeras lluvias de la estación. Sentí cada vez mas rápido como las ramas golpeaban mi casco y la bicicleta adquiría más y más velocidad como si los frenos no hicieran caso. Sin embargo todo a su alrededor transcurría cada vez mas despacio, era como si me diera tiempo a anticiparme a todo, podía fijarme con antelación por donde debía hacer la trazada para poder pasar mas rápido, pero sin embargo atravesaba por el lugar mas difícil y a la velocidad de un rayo, era como si por momentos “flotara” en el aire sintiéndome “inmortal” como si rodara en un colchón de aire permanente que me hacia perder el miedo por la vida, aferrándome mas al manillar mientras disfrutaba de una de las bajadas mas veloces y divertidas que nunca a lo largo de mi vida había realizado.
Después de atravesar una pequeña arboleda de pinos y tras sortear un cortado de casi dos metros que los mejores ‘freeriders’ habrían tenido dificultad en bajar, mi acompañante paró unos metros más adelante, en un pequeño llano antes de llegar a las primeras calles asfaltadas y esperó a que me pusiera su altura, mientras me dirigía a hacia él iba comprobando estupefacto que mi bicicleta estaba intacta. No se habían descentrado las ruedas por los golpes contra las piedras de la ‘trialera’ que acabamos de bajar. Ni un triste pinchazo. Ni siquiera me asombré al comprobar que la cadena estaba en su sitio, intacta, como si nunca se hubiera partido en dos a lo largo de la noche.
Tal vez lo primero que me llamó la atención de mi acompañante fuera su bicicleta una ‘Alkon’ de horquilla rígida de los modelos más antiguos sin un solo rasguño. Pero ni eso, porque lo que si captó mi atención, fue que mi guía no llevara luces para ver durante la noche. No las necesitaba, podía vislumbrar a través de los cristales de sus gafas rotas como sus ojos carecían de vida alguna, como los huesos de las rodillas afloraban a través de la piel putrefacta y desgastada por el paso de los años. Sus ropas adheridos a la piel momificada y amoratada por el paso del tiempo a la intemperie, donde era imposible distinguir donde acaba lo natural de lo artificial:
-“¿Hacemos una ultima bajada? Tenemos tiempo. Mucho tiempo, más del que te imaginas”-.
Poco a poco y sin saber porque, las luces del puerto a lo lejos se iban convirtiendo cada vez mas opacas, ya ni siquiera podía diferenciar el cantar de lo grillos de una noche casi de verano, del ruido ensordecedor de los coches que pasaban por las calles más cercanas de mi ciudad. Inés seguro estaría preparando la cena. Una cena que a buen seguro se me quedaría fría, muy fría.
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Diesel
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Registrado: 25 Nov 2004
Mensajes: 3103
Ubicación: Badalona

MensajePublicado: Vie 07 Abr, 2006 5:11 pm    Asunto: Responder citando

¡Odó! Vaya relato.
Bienvenido ReMik.
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Saludos.
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